
CRISTIANISMO «LÍQUIDO«
Quería escribir un largo post sobre la postura de Jotta A, (el chico brasileño que canta y se hizo famoso cantando «Agnus Dei” en una concurso televisivo) y sus recientes declaraciones sobre la homosexualidad.
Pero pienso que, aunque debe preocuparnos, ¿de verdad debería sorprendernos? Es decir, ante una serie de líderes que emergen apoyados por su gran talento y posicionados por las redes sociales, pero carentes de convicciones firmes en la biblia, ¿por qué nos sorprende que un chico como Jotta con tanta facilidad asuma una postura anti bíblica sobre la homosexualidad? A mi no me sorprende. Me apena, y lamento mucho que lo haga, pero no me sorprende.
¿Qué puedes esperar de liderazgo novatos, talentosos y con un buen manejo de medios pero sin profundidad bíblica? Y no solo profundidad bíblica, puedes tener un doctorado en teología, pero sin una firme postura de asumir las consecuencias de ser bíblicos. Jesús, por ejemplo, no solo fue profundamente bíblico, los fariseos lo eran en cierta medida; quizá más que el cristiano promedio del siglo XXI. La diferencia con Jesús era el asumir las consecuencias de esa profundidad. Jesús así, no fue candidato a Premio Nobel de la Paz, sino candidato a la Cruz.
Pienso en lo siguiente. Estás en una reunión de universitarios, una fiesta o reunión familiar, y en la conversación aparece el tema de la homosexualidad, por traer el tema al caso. Y la mayoría de los ahí presentes son pro LGTB, eso ya presenta una presión para ti, te entiendo. Y tú has leído sobre el tema, sabes lo que la biblia dice, etc. Y entonces llega tu turno, después que todos han asumido una postura pro LGTB, te toca hablar, ¿basta poseer todo el conocimiento que tienes? No. Tienes que asumir las consecuencias de encarnar esa verdad. No se trata de ser grosero, ni se trata de buscar una división, es simplemente que eres cristiano, y tienes una verdad que asumir. Una consecuencia que aceptar por pertenecer a una cultura de orden distinto.
Una de las grandes crisis que tiene el cristianismo actual es su postura liquida ante todo. En nombre de la gran mentira de “estamos aquí para amar” intentamos ser más buenos que Dios. Observa como en pro de una reforma teológica más cool hemos eliminado temas como infierno, depravación, ira, juicio, etc., elementos básicos en el discurso del cristianismo bíblico, no queremos vernos malos y le pusimos llantitas a la cruz. Vivimos un cristianismo que como cualquier liquido se adapta a todo. Es como si uno de nuestros grandes apóstoles fuera Bruce Lee, diciéndonos: “sé como el agua”.
Es ante ese cristianismo que no me espanta las declaraciones de Jotta, ni las de Joshua Harris, ni las de Marty Sampson o las de cualquier otro cristiano que renuncia a su fe o quiere seguir participando de la iglesia pero con un pensamiento cristiano diluido. Al cristianismo actual no le importa asumir las consecuencias del cristianismo, le preocupa tener un lugar cómodo para una generación que poco interés tiene en Dios. Pablo decía que la iglesia es “columna y baluarte de la verdad”, pero ¿donde rayos metes a ese tipo de iglesia en medio de una generación que esta enfocada en ser cada día más relevante en la cultura? Y cuyas reformas de fondo es cambiar el “amén” por el “Yeah”, el “Aleluya” por el “Come on”, y el “hermano” por el “vato, morro, ese, man, bro”. Bonhoeffer, Willberforce, Luthero, Tyndale, el mismo Pablo nos dirían cosas como: “¿quién los embrujo para no obedecer a la verdad? ¡no se adapten a este mundo”.
No podemos llamarnos cristianos y no asumir las consecuencias de nuestras creencias solo por querer encajar en una sociedad que, en muchísimos sentidos nos odia. No se trata de vivir como víctimas, pero ¿en verdad creemos que el cristianismo ha sobrevivido solo por ser buena onda? Dale una leída a Hechos, vas a encontrar que no hay un discurso de amor, aunque obviamente estaba implícito, el mensaje central es que había otro reino. Los cristianos morían por asumir las consecuencias de esa verdad, no solo por ser profundamente bíblicos. Cesar no era rey, Jesús era Rey.
Le hemos quitado mucha vida al cristianismo. En nuestro proceso de hacer iglesia cool, hemos perdido esencia. Ni siquiera tenemos estándares para elegir a los líderes que vamos a seguir, importa que canten bien, escriban bien, hablan bien, etc. Hoy es super fácil crear un “apostolic star”. Dale un lenguaje juvenil, dale buen manejo de redes, dale plataforma, déjalo contar algunos chistes y un poco de teología básica y ahí lo tienes, una nueva estrella cristiana. Un poco de talento y mucha falta de carácter y logramos el nuevo líder de esta generación. Nuestros estándares para seguir a X o Y líder esta en su talento, no en si “usa bien la palabra de verdad y no tiene de qué avergonzarse”.
En los próximos años seguiremos viendo como grandes personalidades del cristianismo actual rechaza su fe, dice herejías, y en el proceso arrastras a la bola de borregos que le sigue sin afianzarse en la verdad bíblica. El cristianismo liquido es cool, es cómodo, es aceptable, es lo que nuestra generación quiere. Pero ya lo decía Jesús: “si permanecieres en mi verdad, seréis verdaderamente mis discípulos”. No podemos asumir un cristianismo basado en la cultura, en las tendencias que X o Y movimiento genera, en las posturas que tal o cual líder plantea, debemos asumir las consecuencias de un cristianismo solido que esta basado en la verdad bíblica.
Debemos asumir el costo del cristianismo, el costo de la persecución, el costo de defender la verdad, el costo de vivir una cultura distinta, el costo de la cruz. Eso y más, cosas que al cristianismo liquido de nuestra generación le vale un comino. Y por cuanto les valen, salen a decir en sus redes sociales una sarta de tonterías como discurso de amor, con un Jesús tan inclusivo que poco le falta para darse una abrazo con el diablo y llamarle hijo. Al parecer, para el cristianismo liquido del siglo XXI, Pablo es un anticuado de mente cerrada que no comprendió que Jesús y Belial son amigos y toman té a las tres de la tarde.
Quien quiera aceptar ese pensamiento sincrético pagará las consecuencia de un Dios airado, (Romanos 1:18) Es por esa razón que deberíamos sentir compasión por personajes como Jotta A o cualquiera que diluye la esencia del cristianismo en pro de llevar a Dios al pecador, pero un Dios confeccionado a su medida. ¿No me creen? Echenle un vistazo a los atributos de Dios.
Por MMayorall


Muy buena información Dlbm.
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Gracias
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